sábado, 24 de agosto de 2013

galletas de maicena y leche condensada

Vive la vida como una galleta, mientras más lenta te la comes mejor sabor tiene! dice un refrán por ahí. La verdad que en cuestión de galletas, postres y dulces siempre me gusta rendirlos. Saborear cada bocado. No intentando descubrir sus ingredientes, sino dejando pasar la grata sensación para repetirla una y otra vez.

No soy mucho de hacer galletas. En realidad es una tarea fácil y hay un sinfín de recetas. Pero bueno, vi esta receta hace unos días y me gustó que de la misma pasta se puede jugar a dar diferentes formas y presentación. Curiosamente la receta se encuentra en muchas páginas y espacios, donde destaca solo el uso de maicena como ingrediente seco y estoy seguro que han de quedar más blancas que las mías. Por otro lado, en asunto de conversiones de gramos a tazas que es lo común que se usa en Costa Rica, añadido a cantidades y equivalencias de los demás ingredientes, aposté por usar la receta que también incluye harina de trigo.

Sencillamente se mezcla en un tazón 1 huevo, 1 lata de leche condensada (390 gr), 1 barra de mantequilla a temperatura ambiente (125gr) y 3 cucharadas de azúcar. Puede usar un batidor globo o la batidora a baja velocidad.

Cuando esté bien mezclado se agregan 2 tazas de maicena (fécula de maíz) y aproximadamente otras 2 tazas de harina. Aquí primero una bien la maicena y luego vaya añadiendo poquitos de harina de trigo para dar el punto a la mezcla que se pueda formar una bola suave. Se envuelve en plástico (film) y se tiene en refrigeración una media hora.

Se saca y se van formando bolitas pequeñas, salen unas 40. Se aplastan y se colocan en una bandeja engrasada (yo le recomiendo aceite en spray). Aquí viene lo divertido. La textura de la pasta es como plasticina. Entonces con un tenedor se majan y queda la marca en líneas o cruzadas. Puede rociarlas con azúcar moreno o blanca.

La otra forma especial es hacer presión con el dedo y formar un nido. Así se pueden rellenar de jalea (mermelada). Se pueden barnizar con huevo batido para que no queden muy secas.
Se llevan al horno a 160° por 15 minutos. No hay que esperar a que doren. Se prueba tocando si la pasta está firme. Se sacan y se dejan refrescar sobre una rejilla. Se pueden conservar perfectamente varios días en un recipiente hermético con la misma textura.


Recuerde que “El dinero no hace la felicidad, las galletas sí”. 

5 comentarios:

NORMA RUIZ dijo...

Seguro las tuyas también quedan deliciosas, a disfrutarlas, saludos Luis linda semana.

Pilar dijo...

No me gustan demasiado las galletas, pero me encanta elaborarlas para luego regalarlas. Veo que estas tuyas son diferentesnan lasnque yo hago y me ha gustado tu manera dde decorarlas, las pruebo y te cuento. Un beso

Vanessa Carvajal dijo...

Si a algo no lo puedo decir no, son a las galletas…. Una de mis debilidades, yo misma las tengo que esconder para no comérmelas de una sola sentada. Si a eso le sumamos leche condensada y como opción rellenos a nuestro antojo….. Que Dios me agarre confesada. En hora buena, se mira que te salieron muy buenas. Supongo por experiencias, esta es una masa que en cada bocado se siente una textura crujiente y boronosa (suave al paladar, casi deshaciéndose al instante).

shirley dijo...

Una receta diferente, intentaré hacerlas, me gustan lo blanquitas que se ven.

NenisQ dijo...

Pues yo hice la receta donde solo lleva maicena, sin añadir harina de trigo y tenía la diferencia de q solo se añade una yema y no todo el huevo, pero la verdad no me agrado el resultado, estaban hermosas blancas y muy uniformes pero al probar una fue como si hubiera comido una cucharada de maicena muy pólvosas, en fin probaré con tu receta igual es la que ando buscando.