viernes, 30 de noviembre de 2012

sopa de albóndigas en cocina de leña


Quizá el gusto que le tengo a cocinar, más allá del sabor final o las presentaciones de los platos, sea más bien ver el esfuerzo que se hace, la combinación de ingredientes, el admirar la técnica simple para convertirse en un plato servido.
Y es que el “campo” me jala. Siempre me he identificado con las casas rurales, las típicas de Costa Rica, esas construidas con bareque, con barro, en rústica madera, con piso de tierra, pero que por más humildes, siempre tienen un aire acogedor. La banca en la entrada, una carreta cerca y el fogón con cocina de leña.
Siempre se ha considerado que la comida hecha en leña sabe mejor. Que el mismo humo que se genera aporta la esencia de sus sabores. Cierto es que no es el método más rápido, cómodo o fácil. Conseguir leña seca, encender el fuego, controlar temperaturas, utensilios adecuados, atizar entre carbones y madera, pero sí que es cierto que es toda una dinámica, que a nivel familiar la convierten en un acontecer de admirar.

Hace rato me venía con las ganas de tener mi “negrita” como se le dice a las cocinas de hierro y bueno, ya concreté su compra, le puse la chimenea y me llegó la hora de estrenarla. Válgame Dios, si hasta horno tiene, pero como apenas iniciaba a probarla, me fui pensando desde el principio en una “receta con agua”… un caldo, algo con lo que pueda empezar esta aventura, que quiero no se me quede como una artesanía de adorno, sino sacarle provecho.
A prender el fogón. Un rato de zozobra, pero logro encender el fuego. La cocina tiene 4 quemadores, así que a uno me voy por poner el agua y unos elotes y en la otra una olla para intentar sacar una sopa de albóndigas. Que si no tienen cocina de leña, pues encienda la suya eléctrica y sáquese las ganas para estos días fríos.
 En la olla de la sopa a 2 litros de agua, la bendije con una rama de apio entera, 1 cebolla partida en mitades y 1 chile dulce, ramita de tomillo fresco y la tape para que empezara a soltar sabor. Mientras pelé 2 zanahorias, 2 chayotes tiernos y 2 papas. Los partí en tiritas y los fui a dejar al caldo y le puse una cucharada de sal. A seguir cuidando que la leña se quema una más pronto que otra, que hay que estarla empujando para que los 2 quemadores tengan fuego y que las cenizas estén llegando abajo. El humo no era tal como lo esperaba, veía el cucurucho de la chimenea, como esperando ver salir el humo en El Vaticano. No era un anuncio Papal lo que esperaba, pero tenía que vigilar que saliera correctamente, que no se cayera, que el vecino no llamara a los bomberos, que la cocina funcionara y lograr terminar con una sopa o al menos agua caliente con sabor a algo.
La carne molida, desde la víspera estaba en el refrigerador. Le aderecé con hierbas secas, orégano, tomillo, un par de ajos majados, comino molido y un par de cucharadas con salsa tipo inglesa.  Ahora mientras se cocinaban las verduras, pues  sacar la carne de la refri, un poquitín de sal, 2 huevos y un poquito de harina de maíz para que me ayude a compactar. La carne está fría y se enfrían mis dedos. Pero soy de los que le gusta meter la mano en la cocina. Se manipula mejor y la buena vibra termina por arreglar lo que se hace.
Me voy formando las bolitas de carne y siga espiando el fuego, ya las verduritas están como al dente y entonces como en un gran lago, dejo sentar cada albóndiga. Su fría temperatura de inmediato baja el calor al caldo. Pero no la tapo. Así se quedan, como pensando dentro de la olla que “hago aquí?”. Creo que me funcionó este asunto de la carne fría. Cada albondiguita se fue cocinando como en cámara lenta y dejó que el caldo siguiera transparente. Una pieza más de madera para terminar de cocinar, el caldo vuelve a hervir y sello su color con unos quelites de chayote partidos manualmente.

Los elotes! Sí, en la otra olla ellos daban vuelta solos en su propio lago y estaban más que en su punto. El tener un blog y querer dejar en evidencia lo que uno hace, implica que si ya está la comida AUN NO TE LAS PUEDES COMER! La cámara, el plato, una mesita, buscar la sombra y que el sol no le dé directo al caldo, son unos minutos que uno siente los aromas, que el olfato más que estimulado le grita al paladar que ya es tiempo y el trabajo se haga de prisa.
El plato servido, la foto lista y mi premio, saborear la sopa! Como admiro y se acrecienta mi respeto a la gente que aún sigue cocinando con leña, de levantarse a prender fogones, que del agua para el café del desayuno, volver a prender para sacar el almuerzo y si hay que calentar de noche, otra atizada de fuego. Benditos sean!  Casi al final recordé que la cocina tenía horno, en una última carrera pelé 2 plátanos maduros, los bañe con el jugo de una mandarina que deambulaba en el refrigerador, una bañadita de azúcar moreno y hasta postre saque este día.  Otro día será otra receta… otra receta, vendrá otro día!

16 comentarios:

Cocco dijo...

Que post tan bonito Luis! El relato y la sopa me han enamorado de la ¨negrita¨.
La envían por correo?

Un fuerte abrazo, desde el calor del Caribe otoñal

NORMA RUIZ dijo...

Que rico Luis lindo fin de semana.

Pilar dijo...

¡Capricornio, no me puedo creer que te hayas comprado una "negrita", cocina económica la llamamos aquí!. Eres genial, es fantástico, recuerdo que en la casa de campo teníamos una, tienes razón todo sabe diferente, aún recuerdo las mazorcas de maiz hechas al horno, los pequeños panes, el cordero... Enhorabuena, disfrútala ya nos irás contando. La sopa deliciosa. Un beso

Patricia Avila S. dijo...

hola Luis. Fue poco el tiempo que trabajè en el Ministerio, y menos aùn el que lo pude tratar. Pero me gustan mucho sus aportes de comida casera, de la nuestra, la de nuestros abuelos. Le cuento que yo tambièn he querido adquirir una cocinita de leña, todo sabe màs delicioso cuando se cocina en ellas. Lo felicito, porque hasta le ha creado un entorno muy rùstico a su "negrita"; que la disfrute mucho

Luis Gonzalez dijo...

Cocco..tu sopita va por Fed-ex!!
Norma, gracias por tu saludo
Pilar, espero sacarle el mejor provecho y aquí estaré compartiendo!
Patricia: un gusto saludarte y que bueno encontrarla por aquí. Saludos.

EL ABELLO REGIO dijo...

Estimado amigo...felicidades por tu nueva cocina,se ve sensacional tu estufa de leña,en efecto cuesta mas cocinar en ella, pero el sabor del platillo queda mas especial... apro- vechando que estoy en mexico, en mi rancho cuento con una estufa de acero vaciado,casi similar a la tuya, heren cia de mis padres,el caldillo de albondigas quedo excelente.. saludos..

EL ABELLO REGIO dijo...

Estimado luis ... soy arturo magallanes rocha, de miami , ahora en monterrey , mexico ,conocido como el abello regio ... espero que tengas unas excelentes fiestas navideñas y el proximo 2013 este pleno de salud , amor,trabajo y muchas ideas para que nos sigas deleitando con tus magnifi cas recetas .. saludos

Olga M Pous dijo...

me gusto los detalles de su sopa de albondigas, es obvio la pasion y el amor q sientes x la cocina. en m casa tuvimos fogon primero y luego la negrita como ustd le la llama, actualmente en la casa de mi madre se cocina con leña. Gracias x la receta....

Alejandra M dijo...

Gracias por compartir tantas deliciosas recetas. Hize los tamales de yuca y me quedaron deliciosos! No les he podido tomar foto porque me acuerdo cuando ya me lo he comido. Mi esposo que es de los Estados Unidos se chupaba los dedos. Muchas gracias

andrea reyes dijo...

Querido Luis, he realizado algunas de sus recetas incluyendo esta sopita y me encantan, disfruto el proceso de preparación al lado de mis hijos que son pequeños, y el resultado final de cada una de las recetas es más que satisfactorio. Lo felicito y le agradezco su dedicación al subirlas a su blog y compartirlas con nosotros, miles de bendiciones!!

Luis Gonzalez dijo...

Gracias a ustedes por sus atentos comentarios!

T@TY dijo...

Genial!! quedo perfecta demasiadas gracias!!!

Luis González dijo...

T@ty.. que bien!

Unknown dijo...

Qué hermoso relato. Yo solo buscaba una receta para el antojo y encontré un relato que me transportó a ese momento en que preparó esa sopa pero aun más allá, en el campo y el tiempo.

Vanessa Rodríguez dijo...

Qué hermoso relato. Yo solo buscaba una receta para el antojo y encontré un relato que me transportó a ese momento en que preparó esa sopa pero aun más allá, en el campo y el tiempo.

Vanessa Rodríguez dijo...

Qué hermoso relato. Yo solo buscaba una receta para el antojo y encontré un relato que me transportó a ese momento en que preparó esa sopa pero aun más allá, en el campo y el tiempo.