En Costa Rica la gastronomía es herencia y resultado del cruce de razas. La auténtica cocina costarricense se hace en cocinas de leña (fogón) y al lado de hojas de plátano. Recetas que intento rescatar y dejar plasmadas en este blog. También uno que otro antojo personal. Bienvenidos.
HOla a todos, ya regresé de mi viaje...ups como se me ha hecho de largo este espacio y mi ausencia. No he podido visitar a nadie, ni a mi mismo. Quiero darles las gracias a todos los que me dejaron sus mejores deseos y a los que me pensaron este tiempo, esta semana estaré poniendome al hilo de la vida otra vez!
Luego les dejaré un par de presentaciones en "slide" con paisajes y los recuerdos de este país hermano centroamericano, tan solo a 1.30 hora de Costa Rica, pero tan distinto en su cultura, su vida, su gente; pero hermanados en otras muchas cosas. Es bonito tener que adecuarse a una terminología en el mismo español en 8 días y la forma de vida en cada país.
Sin embargo, vuelvo a mi tierra amada, mi linda Costa Rica, con mis sabores y mis colores. Es probable que regrese a "Guate" en una próxima oportunidad porque es un país que no se termina de conocer en cada visita.
Esta es una fotografía, en la terminal de buses de "ANTIGUA", con unas busetas llenas de colores, como lo es todo en ese país. Pronto estaré escribiendo más!
El tiempo pasa muy pronto. Estoy saliendo de viaje a Guatemala por asuntos académicos-laborales. Espero regresar Dios mediante hasta el otro domingo 15. Así que no econtrarán comida en este blog hasta la semana del 16.
Un abrazo fuerte a todos. No sé si podré hacer visitas a mis blogs favoritos, pero mis saludos para todos desde ya! Pura vida! (la foto es de un mercado de Chichicastenango, la tomé de la red, al rato tenga chance de conocer ese lugar...ya les contaré).
Una receta que se conoce hace muchos años y aunque se disfruta mucho en el área rural de Costa Rica, también es un postre de corte internacional. En muchos países tiene su propio sello, por un ingrediente extra o uno menos, o bien varia en su procedimiento o puede encontrarlo con en el nombre de torrijas también.
Pero el principio es el mismo, rodajas de pan añejo, mojado y luego frito y bañado en miel. Así que las torrejas son como primas del budín, sacando provecho al bollito de ayer y que funciona mejor para estas recetas. Aquí lo particular es que el vino tinto es el ingrediente sobresaliente.
Con un bollo de pan tipo baguette añejo, se corta en rodajas de unos 2 centímetros. Se prepara una base con ½ taza de vino tinto que se pone a entibiar en el microondas y en el que se diluye luego ½ taza de azúcar. A esto le añadimos 1 taza de leche a temperatura ambiente, ½ cucharadita de vainilla y 3 huevos.
Por esta mezcla se pasan las tajadas de pan se fríen en aceite caliente, por ambos lados hasta dorar, se escurren en papel toalla y se reserva. OPCIONAL, puede no incluir los huevos en la mezcla inicial. Entonces se remoja el pan en el líquido, se pasa por los huevos previamente batidos y se fríen igual.
A este momento las tajadas ya se llaman torrejas y se sirven con miel de abeja, en almíbar de azúcar, sirope de maple o el de su agrado. Yo he preparado una miel de caña de azúcar con vino. Se cocina ¼ de tapa de dulce (panela o piloncillo) con ¼ taza de agua, ralladura de jengibre. Cuando se deshace y empiece a espesar se añade ¼ de taza de vino tinto. Solo unos minutos al fuego y con esta miel se bañan las torrejas.
No se tardan más de 30 minutos y el postre es seguro con esta receta. Bien se puede preparar por la tarde con un café y la conversación será aun mejor! Escrito por Luis González en su blog COCINA COSTARRICENSE
En Costa Rica se denomina con el término “olores” al conjunto de especias naturales como lo son la cebolla, chile dulce (pimiento), apio, ajos, culantro, perejil, y el grupo de hierbas aromáticas para usar en la cocina(p.ej: orégano, tomillo). Así es común leer recetas con indicaciones de poner agua con olores para cocinar una carne o preparar una sopa. Adobar carnes con olores ó hacer picadillos de verduras con todos los “olores” que quiera o tenga.
Si bien el resultado de la receta estará llena de sabores, también quedará el sello de los “olores” colocados en la misma. Una de las recetas que sí arrastra bien este nombre es el típico pan de olores, que en otras latitudes le llamarían “pan de especias”.
Es un pan bien apetecido en la cocina tica, por su sabor y la facilidad de su preparación. Para obtener unos 30 pancitos de regular tamaño, la receta indica que se debe cernir 2 tazas de harina, 1 cucharadita de sal, 1 de royal (polvo de hornear) y ½ de bicarbonato.
Luego se le incorpora 1 barra de margarina (125 gramos), ¼ de taza de queso tierno rallado, un poquito de comino en polvo, y los olores picados. Es decir, 1 cebolla, 1 chile dulce, apio y culantro bien picadito. Todo se va mezclando con un estribo o tenedores, luego se trabaja con las manos enharinadas, para forma una sola pasta y formar bolitas o los bollitos.
Estos se pasan a una base engrasada y enharinada, se hornea a 300° por unos 30 minutos o cuando tomen el color deseado (depende de la calidad del horno). Al retirar del horno se deben dejar enfriar sobre una rejilla antes de consumir.
Se pueden conservar en envases de plástico cerrados con igual textura por los 3 primeros días. Estoy seguro que no se tendrá que llegar a conservar tantos días, pues su sabor hace que los mismos se acaben en las primeras horas.
La confección de máscaras obedece a la necesidad de los grupos sociales de comunicar por medio de símbolos algo o algún tema o celebración, como ritos funerarios, actos de poder, y espiritualidad. Los indígenas Borucas, se dieron a la tarea de confección de máscaras representando la lucha contra los conquistadores, ubicándolos con imágenes de toro y ellos se igualaban como “diablos”, por astutos y pícaros. Aun hoy en día, algunas poblaciones indígenas ofrecen su arte como medio de subsistencia, tallando en madera y usando otros materiales como cuero.
El uso de las máscaras con la historia, se mezcla con la religión, con las danzas a los dioses y luego en la parte católica como danza de alegría hacia algún santo. Del uso conjunto de bailes, música y máscaras se genera el concepto de Mascarada. En Costa Rica, las mascaradas tuvieron su nacimiento en Cartago principalmente durante las celebraciones religiosas que luego fueron adoptadas en las fiestas dedicadas al santo patrono de cada comunidad, luego la tradición se extendió a Barva de Heredia y Escazú, logrando ser parte de los festejos en todo el país.
El 31 de Octubre de 1996, el comité Cultural Aqueserrí organizó un pasacalles en Aserrí (de la provincia de San José) con el objetivo de darle un sentido más autóctono a la festividad de Halloween. Un año después, motivado por esa iniciativa, el gobierno de la República firmó un decreto para instaurar el Día de la Mascarada Tradicional Costarricense el 31 de octubre de cada año.
La celebración de haloween (ver antecedentes aquì), una actividad meramente comercial e importada, se contrapone así al Día Nacional de la Mascarada Tradicional. Aunque ambas celebraciones tienen en común r usar máscaras, las historias son diferentes y para los costarricenses el verdadero sentido radica en el rescate de tradiciones que caracterizan la mayoría de los festejos populares en todos los rincones del país, convirtiéndose en una costumbre tica que hace que las personas que se disfrazan recorran las calles de la comunidad para entretener y divertir a los asistentes.
Así en muchos lugares del país, se convoca a los “pasacalles”, con cimarronas, al tiempo que se acompañan de actividades culturales populares, como la danza folclórica, el baile popular, las comidas típicas, las artesanías y, por supuesto, la mascarada tradicional. Hoy 31 de Octubre, FELIZ DIA DE LA MASCARADA.
Este Video muestra la alegria de compartir las mascaradas en la celebración del día nacional del "gallo pinto" en San José, CR.
Para culminar este mes de octubre una receta más de ayote. En términos comunes y corrientes se llama ayote empanizado, si lo querés elevar de categoría al mejor estilo gourmet (ay carajo!!!) le dices tempura de ayote o tempura de calabaza (según donde me leas).
La receta aplica para todo tipo de verduras, pero aquí manda el ayote. Así que lo parte en tajadas medianas, gruesitas y lo cocina en agua apenas con pizca de sal. Eso sí, debe quedar al dente, no suave, apenas cocinado.
Se prepara la base batiendo 2 yemas de huevo, media taza de agua BIEN fría, condimento al gusto y unos 250 gramos de harina, quedando una base floja. Pase por esta mezcla el ayote ya escurrido y se fríe en aceite por ambos lados hasta quedar doradito.
Si se te ocurre prepararlo este sábado por la mañana, que mejor que acompañarlo con un buen “gallo pinto” y un huevito frito…que rico verdad?
Y si más bien estás ennotado para la tarde y tienes visitas, lo podés compartir con un dip hecho de salsa de soya, mayonesa y ralladura de cáscara de limón. Te lo van a agradecer.